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Plasma Rico en Plaquetas

Aviso: esta página tiene finalidad informativa sanitaria dirigida a pacientes. Su contenido se ajusta a criterios de información médica veraz, prudente y basada en evidencia, conforme a la normativa vigente en materia de publicidad sanitaria (RD 1907/1996). El PRP está clasificado como medicamento de uso humano por la AEMPS (resolución de mayo de 2013). Su uso se realiza siempre bajo prescripción facultativa y fuera de cualquier comunicación comercial de medicamentos.

¿QUÉ ES EL PRP?

RECUPERACIÓN DE LESIONES Y TRATAMIENTO

El plasma rico en plaquetas (PRP) es un tratamiento de medicina regenerativa que utiliza un concentrado de plaquetas obtenido a partir de la propia sangre del paciente. Estas plaquetas contienen factores de crecimiento y proteínas bioactivas que intervienen activamente en los procesos naturales de reparación tisular y actúan sobre la respuesta biológica del tejido afectado en el ámbito musculoesquelético.

El procedimiento consiste en extraer una muestra de sangre, procesarla mediante centrifugación para aislar la fracción rica en plaquetas y aplicarla en la zona afectada. Los factores de crecimiento actúan de forma localizada y sostenida sobre los procesos de reparación tisular y la respuesta inflamatoria de la zona aplicada. Al tratarse de un material autólogo (procedente de la propia sangre del paciente), no se asocia con riesgo de rechazo inmunológico y la tolerancia clínica habitual descrita es buena.

¿Para quién es?

RECUPERACIÓN Y TRATAMIENTO

El plasma rico en plaquetas (PRP) es una opción terapéutica con creciente respaldo clínico en pacientes seleccionados con determinadas patologías del aparato musculoesquelético en las que se busca estimular los procesos biológicos de reparación. Sus indicaciones más estudiadas incluyen las tendinopatías crónicas (manguito rotador, epicondilitis, tendinopatía rotuliana, aquílea), la artrosis articular en estadios leves a moderados (gonartrosis, coxartrosis), la fascitis plantar crónica y determinadas lesiones musculares y ligamentosas.

También puede valorarse en personas con dolor crónico o lesiones de difícil recuperación, en el contexto de la medicina deportiva o tras intervenciones quirúrgicas, con el objetivo de favorecer la respuesta biológica del tejido y la recuperación funcional. La integración del PRP con un plan estructurado de fisioterapia se asocia con resultados clínicos descritos más consistentes en determinadas patologías, dentro de una valoración facultativa individualizada. En general, está orientado a pacientes que buscan un enfoque basado en la regeneración biológica, siempre bajo valoración y prescripción médica individualizada.

ATENCIÓN INTEGRATIVA

DIAGNÓSTICO POR IMAGEN Y OTRAS ESPECIALIDADES

En Grupo VIVO, se dispone de un enfoque integral para el abordaje de patologías musculoesqueléticas, combinando tratamientos como el PRP con consultas especializadas en traumatología. Este enfoque permite realizar una valoración clínica completa, establecer un diagnóstico preciso y determinar la idoneidad del tratamiento en función de las características y evolución de cada paciente.

Asimismo, el servicio se complementa con pruebas de diagnóstico por imagen, fundamentales para evaluar el estado de los tejidos y realizar un seguimiento adecuado. La integración de estas herramientas diagnósticas con la práctica clínica puede llegar a facilitar una planificación terapéutica más precisa y una monitorización continua de la respuesta al tratamiento, según estudios y ensayos clínicos.

citas abiertas

PARA PACIENTES ASEGURADOS Y PRIVADOS

En Grupo VIVO, el acceso al tratamiento con PRP como paciente privado requiere una valoración previa por parte de un especialista en traumatología, así como la correspondiente indicación médica. Para ello, se dispone de un servicio de consultas de traumatología de forma presencial, en VIVO Sagasta (Zaragoza).

El sistema de citación facilita la gestión de citas de forma ágil y accesible, tanto para pacientes con seguro médico como para aquellos que optan por atención privada. En este sentido, es posible realizar la consulta previa con el equipo de traumatología del propio Grupo VIVO, con un abordaje coordinado que integra diagnóstico clínico, valoración de pruebas complementarias y planificación individualizada del tratamiento.

NUESTRO PROTOCOLO

UN PROTOCOLO CUIDADO

La calidad del PRP obtenido depende directamente del sistema de procesamiento empleado. En nuestra consulta, utilizamos un protocolo diseñado para optimizar la seguridad y la calidad del concentrado plaquetario:

  • Centrífuga horizontal: permite preservar la integridad de las plaquetas durante el centrifugado y obtener una concentración adecuada de factores de crecimiento, a diferencia de los sistemas de rotor angular que pueden generar mayor estrés mecánico sobre las células.
  • Sistema cerrado de doble jeringa: la muestra no se expone al ambiente en ningún momento del proceso. Es el método con menor riesgo de contaminación microbiológica en la preparación de PRP, frente a los sistemas abiertos que requieren infraestructura adicional (como campana de flujo laminar) para minimizar esa exposición.
  • Preparación segura en consulta: el sistema cerrado permite realizar todo el proceso en la propia consulta sin necesidad de quirófano ni campana de flujo laminar, manteniendo las garantías de esterilidad del procedimiento.

¿Cómo es el tratamiento?

SENCILLO Y MÍNIMAMENTE INVASIVO

El proceso se realiza en consulta en una sola visita. No requiere anestesia general ni ingreso hospitalario.

  1. Extracción de sangre. Se extrae una pequeña cantidad de sangre del paciente, igual que en un análisis convencional.
  2. Procesamiento. La sangre se procesa mediante centrifugado para obtener la fracción rica en plaquetas.
  3. Aplicación ecoguiada. El PRP se administra en la zona afectada con guiado ecográfico en tiempo real para facilitar la localización precisa.

¿QUÉ INCLUYE EL PRP?

¿EN GRUPO VIVO?

El servicio se realiza en VIVO Sagasta y está coordinado con la Dra. Morgades en todas sus fases. No hay pasos intermedios ni derivaciones externas.

Consulta de valoración: recogida de antecedentes clínicos, exploración física, revisión de pruebas de imagen y planificación del tratamiento. Incluye la prescripción médica.

Sesión de PRP (si está indicado): si la valoración clínica confirma la indicación, la sesión incluye extracción de sangre, procesamiento del plasma y aplicación ecoguiada en la zona afectada. Duración aproximada: 45 minutos. El tratamiento se factura aparte tras la prescripción facultativa.

Tratamiento ecoguiado: la aplicación del PRP se realiza guiada por ecografía en tiempo real para facilitar la localización precisa en la zona a tratar. Incluido en el servicio.

Consulta de revisión: visita de seguimiento tras el tratamiento para valorar la respuesta clínica y determinar si son necesarios pasos adicionales.

¿En qué casos no se indica el PRP?

NO SIEMPRE ES REQUERIDO

Una parte importante del proceso clínico es determinar cuándo el tratamiento no está justificado. Aplicar el PRP en pacientes no candidatos no solo no aporta beneficio: puede suponer un coste innecesario y retrasar un abordaje más adecuado.

Algunas situaciones donde habitualmente no está indicado:

  • Lesiones muy recientes que pueden resolverse con tratamiento conservador (menos de 2-3 meses de evolución).
  • Dolor de baja intensidad sin limitación funcional relevante.
  • Tejido con degeneración muy avanzada donde la respuesta biológica es limitada.
  • Determinadas condiciones médicas: trastornos de coagulación, proceso oncológico activo, infección local.
  • Ausencia de diagnóstico claro previo a la indicación.

Por eso existe el proceso de valoración: el objetivo no es aplicar un tratamiento, sino determinar si tiene sentido en tu caso concreto. Si no lo tiene, se te orientará hacia la alternativa más adecuada.

FACTORES QUE PUEDEN INFLUIR

EN LOS RESULTADOS DEL PRP

El PRP no está contraindicado en estos casos, pero determinadas circunstancias pueden reducir su efecto potencial. Es importante comunicarlas durante la valoración:

  • Tratamiento con fármacos biológicos o inmunosupresores: pueden modular la respuesta inflamatoria y disminuir el efecto esperado del PRP. No impiden su aplicación, pero condicionan las expectativas del resultado. Es necesario evaluar el caso de forma individualizada y elegir bien el momento de aplicación para minimizar su interferencia todo lo posible.
  • Tratamiento con corticoides: las infiltraciones recientes de corticoides pueden interferir con los mecanismos biológicos que el PRP pretende estimular. Es recomendable respetar un intervalo antes de la aplicación.
  • Uso de antiinflamatorios (AINEs): fármacos como ibuprofeno o diclofenaco deben suspenderse días antes del procedimiento, ya que inhiben la función plaquetaria y pueden condicionar la respuesta al concentrado.

Criterios clínicos

PARA LA INDICACIÓN DEL PRP

La indicación no se basa en la zona afectada ni en el nombre del diagnóstico. Se basa en una evaluación individualizada de varios factores:

Tipo de tejido
Estructura afectada y características de la lesión según prueba de imagen.

Grado de degeneración
Estado del tejido y margen de respuesta biológica esperable.

Tiempo de evolución
La duración y el patrón de evolución condicionan la respuesta al tratamiento.

Tratamientos previos
Respuesta a fisioterapia, medicación u otras intervenciones anteriores.

Situación clínica global
Estado general, medicación activa y posibles contraindicaciones.

Prueba de imagen
En la mayoría de casos es necesaria antes de la indicación definitiva.

Más información

Sí. La indicación del PRP requiere siempre una valoración médica previa por parte de una especialista en traumatología. La consulta permite confirmar el diagnóstico, evaluar el estado de la lesión y determinar si el perfil clínico del paciente se ajusta a los criterios para la terapia. Es además el contexto en el que se establece la prescripción facultativa necesaria para llevar a cabo el procedimiento con el rigor clínico adecuado.

La indicación no se basa en la zona afectada ni en el nombre del diagnóstico. Se establece tras una evaluación individualizada que pondera el tipo de tejido afectado, el grado de degeneración, el tiempo de evolución, la respuesta a tratamientos previos, la situación clínica global del paciente y las pruebas de imagen disponibles. Esta valoración la realiza la especialista en consulta presencial. Como filtro inicial puede completarse el cuestionario clínico de orientación, que indica si el perfil del paciente cumple los criterios para una valoración presencial.

Identificar cuándo el tratamiento no está justificado es parte central del proceso clínico. Aplicar el PRP en pacientes no candidatos no aporta beneficio y puede retrasar un abordaje más adecuado. Habitualmente no está indicado en lesiones muy recientes (menos de 2-3 meses de evolución) susceptibles de resolverse con tratamiento conservador, en dolor de baja intensidad sin limitación funcional relevante, en tejidos con degeneración muy avanzada donde el margen de respuesta biológica es limitado, en presencia de determinadas condiciones médicas (trastornos de coagulación, proceso oncológico activo, infección local en la zona a tratar) y cuando no existe diagnóstico claro previo a la indicación.

La aplicación ecoguiada permite localizar con precisión la estructura tisular concreta sobre la que actuar y depositar el concentrado plaquetario en el punto exacto que la valoración clínica ha identificado. Frente a la infiltración no guiada, el control ecográfico en tiempo real aporta precisión técnica al procedimiento, evita estructuras adyacentes y reduce la imprecisión clínica — factores que influyen directamente en la consistencia y en la respuesta al tratamiento.

La aplicación del PRP en VIVO Sagasta la realiza la Dra. Claudina Morgades Prat, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología, con Curso Experto en Ecografía Musculoesquelética. Realiza tratamientos de medicina regenerativa, como el PRP, en el ámbito de la patología musculoesquelética, con dedicación específica a la aplicación ecoguiada, la valoración clínica individualizada y el seguimiento personalizado de cada paciente.

El PRP es uno de los campos de la medicina regenerativa con mayor volumen de investigación clínica de la última década. La literatura publicada describe que se asocia con mejoras del dolor y la función en pacientes seleccionados con determinadas patologías musculoesqueléticas. El volumen y la consistencia de la evidencia varían según la indicación: en gonartrosis y en tendinopatías crónicas (manguito rotador, epicondilitis, tendinopatía rotuliana, fascitis plantar) la literatura es especialmente abundante; en otras indicaciones la investigación es más reciente. La indicación final integra siempre la evidencia disponible con la valoración clínica individualizada.

La pauta más habitual es de 2 sesiones espaciadas 4-6 semanas, ampliable a 3 en patologías más complejas o con mayor componente degenerativo. En casos seleccionados puede ser suficiente una única sesión. El número definitivo se establece de forma individualizada en la valoración clínica, en función del diagnóstico, la gravedad y la evolución.

El efecto clínico suele apreciarse de forma progresiva entre las 4 y 8 semanas posteriores a la aplicación. En los pacientes seleccionados que cumplen criterios clínicos, la respuesta descrita en la literatura se sostiene habitualmente durante varios meses, con casos en los que el beneficio se mantiene de forma prolongada. No todos los pacientes responden al tratamiento, circunstancia que se valora individualmente antes de indicarlo.

Sí, y conviene hacerlo. Los resultados clínicos descritos son habitualmente más consistentes cuando el PRP se integra con un plan estructurado de fisioterapia, especialmente en tendinopatías y procesos degenerativos articulares. Un protocolo coordinado de rehabilitación complementa el efecto biológico del PRP al trabajar sobre la función, la carga progresiva y la respuesta tisular en las semanas posteriores a la aplicación. La combinación se planifica de forma individualizada en consulta, según la patología, la fase clínica y los objetivos del paciente.

El procedimiento es habitualmente bien tolerado. La extracción de sangre se realiza como en un análisis convencional, y la aplicación ecoguiada puede acompañarse de anestesia local cuando es necesario. Tras la infiltración es habitual notar molestias leves o sensación de inflamación en la zona durante 1-3 días, autolimitadas y propias de la respuesta tisular inicial.

El seguimiento es parte integral del servicio. Tras la sesión de PRP se programa una consulta de revisión para valorar la respuesta clínica, ajustar pautas de actividad y determinar si son necesarias sesiones adicionales. La continuidad asistencial — valoración, procedimiento y seguimiento coordinados dentro del mismo centro — permite adaptar el plan terapéutico a la evolución de cada paciente.

Los AINEs (ibuprofeno, diclofenaco) deben suspenderse 7-10 días antes y no reintroducirse hasta 10 días tras finalizar el tratamiento. Si el paciente toma anticoagulantes, fármacos biológicos o inmunosupresores, es imprescindible comunicarlo durante la valoración, ya que pueden condicionar la indicación, el momento de aplicación y la respuesta al tratamiento.

Son tres abordajes con mecanismos y objetivos terapéuticos distintos. El ácido hialurónico actúa como viscosuplemento articular, mejora la lubricación y reduce el dolor mecánico, con efecto más inmediato pero limitado en la respuesta biológica del tejido. Los corticoides actúan como antiinflamatorios con efecto rápido pero limitado en el tiempo, y las infiltraciones repetidas pueden tener efectos no deseados sobre tejidos como el cartílago y los tendones. El PRP actúa sobre los procesos biológicos de reparación tisular, con inicio más lento y respuesta variable según el tipo de lesión. Pueden plantearse en distintas fases del proceso clínico o de forma secuencial, según el perfil del paciente y la indicación facultativa.

El PRP no forma parte habitualmente de las prestaciones cubiertas por el Sistema Nacional de Salud. En el ámbito privado, la cobertura por aseguradoras varía según la entidad y el tipo de póliza, por lo que conviene consultarlo directamente con la aseguradora. La consulta de valoración puede gestionarse de forma privada en VIVO Sagasta.

El servicio se estructura en tres fases dentro del mismo centro: (1) consulta de valoración, con recogida de antecedentes, exploración clínica, revisión de pruebas de imagen y planificación terapéutica con prescripción facultativa cuando procede; (2) sesión de PRP, si la indicación se confirma, con extracción de sangre, procesamiento del plasma en sistema cerrado y aplicación ecoguiada en la zona afectada (duración aproximada: 45 minutos); (3) consulta de revisión posterior, para valorar la respuesta clínica y determinar pasos adicionales. La coordinación íntegra dentro de VIVO Sagasta evita pasos intermedios y derivaciones externas.

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