¿El PRP puede ayudarme con mi lesión articular o tendinosa?
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¿Qué es el PRP?
DESCUBRE SI ERES CANDIDATO
No todos los pacientes son candidatos al PRP — este cuestionario evalúa tu caso con criterios clínicos reales para orientarte hacia la mejor opción terapéutica.
El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) es un tratamiento de medicina regenerativa que utiliza los factores de crecimiento de tu propia sangre para modular la respuesta inflamatoria y estimular los procesos biológicos de reparación en tejidos lesionados. Es un procedimiento ambulatorio, mínimamente invasivo, 100 % biológico y se aplica con guiado ecográfico para garantizar la máxima precisión.
Mínimamente invasivo
Procedimiento ambulatorio en consulta. Sin cirugía, sin hospitalización.
100% biológico
Se obtiene de tu propia sangre. Sin riesgo de rechazo ni de reacción alérgica.
Aplicación ecoguiada
Máxima precisión en la infiltración para mejorar la respuesta clínica.
Aval científico
Evidencia clínica en tendinopatías, artrosis y lesiones de tejidos blandos.Empezar cuestionario
Más información
El PRP cuenta con evidencia clínica en múltiples patologías musculoesqueléticas. Algunas de las indicaciones más estudiadas:
- Gonartrosis (artrosis de rodilla): una de las indicaciones con mayor volumen de literatura disponible; los estudios sugieren mejoras del dolor y la función en pacientes seleccionados, especialmente en estadios leves a moderados. Habitualmente 2-3 sesiones.
- Tendinopatía del manguito rotador: roturas parciales y tendinosis del hombro que no responden a tratamiento conservador. Habitualmente 2-3 sesiones.
- Epicondilitis lateral («codo de tenista»): evidencia favorable frente a corticoides a medio-largo plazo. Habitualmente 2 sesiones.
- Fascitis plantar crónica: opción a valorar cuando el tratamiento conservador no ha sido suficiente. Habitualmente 2 sesiones.
- Tendinopatía rotuliana («rodilla del saltador»): tendinosis crónica refractaria. Habitualmente 2-3 sesiones.
- Tendinopatía aquílea: evidencia más variable, requiere selección cuidadosa. Habitualmente 2-3 sesiones.
- Coxartrosis (artrosis de cadera): opción a valorar en determinados estadios. Habitualmente 2-3 sesiones.
- Patología de mano y muñeca: tendinopatías crónicas (De Quervain, dedo en resorte), síndrome del túnel carpiano leve-moderado y otras lesiones de tejidos blandos. Habitualmente 2 sesiones.
- Lesiones meniscales y ligamentosas de evolución tórpida. Valorables en casos seleccionados.
Pauta estándar: 2 sesiones espaciadas 4-6 semanas, ampliable a 3 en patologías más complejas o con mayor componente degenerativo. En casos seleccionados puede ser suficiente una única sesión. El número definitivo se establece de forma individualizada en consulta.
Los resultados son progresivos: en las primeras 1–2 semanas puede haber una fase inflamatoria inicial; entre 1–3 meses se aprecia reducción del dolor; entre 3–6 meses se consolida la mejoría. El procedimiento es generalmente bien tolerado con anestesia local. La duración del beneficio es variable: en muchos casos se mantiene varios meses.
- Corticoides: efecto antiinflamatorio rápido pero que disminuye con el tiempo y puede tener efectos negativos sobre tendones y cartílago con uso repetido.
- Ácido hialurónico: actúa como viscosuplemento articular, mejorando la lubricación y reduciendo el dolor mecánico, pero no regenera tejido.
- PRP: aporta factores de crecimiento propios, busca estimular procesos biológicos de reparación tisular, ofrece un efecto que en algunos casos puede ser más prolongado y no existe riesgo de rechazo al ser autólogo.
Son tratamientos complementarios que pueden utilizarse en distintas fases. La elección depende del diagnóstico, el grado de afectación y los objetivos del tratamiento.
Sí. El PRP cuenta con evidencia científica creciente en medicina regenerativa, con estudios publicados en revistas de traumatología y ortopedia que demuestran su utilidad en tendinopatías, artrosis y lesiones de tejidos blandos. El nivel de evidencia varía según la patología concreta: hay indicaciones con datos de mayor consistencia y otras con investigación más reciente. Por eso la indicación debe integrar siempre la evidencia disponible con la valoración clínica individualizada. El PRP está clasificado por la AEMPS como medicamento de uso humano (resolución de mayo de 2013) y su aplicación se realiza siempre bajo prescripción facultativa.