SAN RAFAEL – TU CLÍNICA EN BARCELONA
Agendas abiertas para pacientes públicos y privados
BIENVENIDO A HOSPITAL SAN RAFAEL
Tu centro de referencia, en Barcelona
Hospital San Rafael colabora estrechamente con Grupo VIVO para ofrecer los mejores estudios de resonancia magnética (RM), radiografía, densitometría y TAC en la ciudad de Barcelona. Maquinaria de última generación, calidad asistencial puntera.
EQUIPAMIENTO
LA MEJOR TECNOLOGÍA, A TU DISPOSICIÓN
En Barcelona, en colaboración con el Hospital San Rafael, en Grupo VIVO ofrecemos a los pacientes un servicio de diagnóstico por imagen de alta calidad, especializado en resonancia magnética, radiografía, densitometría y TAC. Esta alianza nos permite integrar la experiencia asistencial del hospital con la capacidad organizativa y tecnológica de Grupo VIVO, con el objetivo de mejorar el acceso a pruebas diagnósticas avanzadas en la ciudad.
Gracias a esta colaboración, los pacientes pueden realizar sus estudios en un entorno hospitalario de referencia, con equipos de última generación y protocolos clínicos rigurosos.
- Cita rápida.
- Resultados en tiempo récord.
- Aseguradoras y privados.
- Atención inmediata.
Resonancia (RM)
Técnica de diagnóstico por imagen de alta resolución, ideal para la observación de tejidos blandos. Disponibilidad de RM 1,5T y RM de extremidades.
TOMOGRAFÍA (TAC)
Produce imágenes tridimensionales detalladas de todo el cuerpo. Muestra con gran precisión huesos, órganos internos, tejidos blandos y vasos sanguíneos, entre otros.
Radiografía
Diagnóstico por imágen rápido, sencillo y económico. Ideal para el cribado inicial, la detección de problemas óseos y el comienzo de procesos diagnósticos complejos.
Densitometría
Prueba médica no invasiva y rápida que mide la cantidad de calcio y minerales en los huesos para determinar su resistencia y densidad. Detecta osteopenia y más.RESONANCIA MAGNÉTICA
DIAGNÓSTICO AVANZADO DE TEJIDOS BLANDOS
La resonancia magnética (RM) es una técnica de diagnóstico por imagen que permite obtener imágenes detalladas del interior del cuerpo sin utilizar radiación ionizante. Es especialmente útil para visualizar con gran precisión tejidos blandos como el cerebro, la médula espinal, articulaciones, ligamentos o ciertos órganos internos. Gracias a su alta resolución, es una herramienta clave para detectar, valorar y seguir enfermedades.
Su utilidad clínica es muy amplia: se emplea tanto en el diagnóstico inicial como en el seguimiento de enfermedades neurológicas, musculoesqueléticas, abdominales o cardiovasculares, entre otras. El Hospital San Rafael cuenta con una resonancia magnética 1,5T y una resonancia magnética de extremidades. Esta última es ideal para obtener imágenes detalladas de alta resolución.
TOMOGRAFÍA AXIAL (TAC)
DIAGNÓSTICO DE ÚLTIMA GENERACIÓN
El TAC (Tomografía Axial Computarizada) es una técnica de diagnóstico por imagen que utiliza rayos X y tecnología informática avanzada para obtener imágenes detalladas del interior del cuerpo en cortes transversales. Es una prueba rápida, precisa y muy útil para visualizar estructuras internas como huesos, órganos, vasos sanguíneos y tejidos, ofreciendo información clave en situaciones en las que se necesita un diagnóstico ágil.
Su principal utilidad clínica está en la detección y evaluación de patologías agudas y complejas, como traumatismos, hemorragias, infecciones, enfermedades pulmonares o abdominales, entre otras. También es fundamental en el estudio oncológico y en el seguimiento de diversas enfermedades, ya que permite obtener imágenes de alta precisión.
Aseguradoras colaboradoras
Más información
La resonancia magnética (RM) y el TAC son dos técnicas de diagnóstico por imagen complementarias que permiten obtener información detallada del interior del cuerpo humano sin necesidad de cirugía. La RM utiliza campos magnéticos y ondas de radio para generar imágenes de alta precisión, especialmente útiles para estudiar tejidos blandos como el cerebro, la columna, músculos o articulaciones. Por su parte, el TAC emplea rayos X para obtener imágenes en cortes transversales del organismo, lo que lo convierte en una herramienta muy eficaz para analizar estructuras óseas, órganos internos y situaciones de urgencia.
Ambas técnicas se utilizan con el objetivo de ayudar al diagnóstico médico de forma rápida y precisa. Mientras que la RM destaca por su gran detalle en tejidos blandos y su carácter no invasivo sin radiación, el TAC es especialmente valioso en el estudio de patologías agudas, traumatismos o procesos que requieren una evaluación inmediata. En conjunto, permiten a los profesionales sanitarios tomar decisiones clínicas más informadas y adaptar el tratamiento a las necesidades de cada paciente.
La resonancia magnética (RM) se realiza introduciendo al paciente en un equipo en forma de túnel mientras se obtienen imágenes mediante un campo magnético y ondas de radio. Durante la prueba es importante permanecer quieto para garantizar la calidad de las imágenes. Es un procedimiento indoloro, aunque puede ser algo ruidoso, y en algunos casos puede requerir la administración de contraste para mejorar la visualización de determinadas estructuras.
El TAC, por su parte, es una prueba rápida en la que el paciente se tumba en una camilla que se desplaza a través de un anillo abierto mientras el equipo realiza múltiples imágenes con rayos X. También puede requerir contraste en función del estudio solicitado. En general, es una técnica muy ágil y bien tolerada, especialmente indicada cuando se necesita obtener resultados de forma inmediata o en situaciones clínicas urgentes.
La resonancia magnética (RM) es una técnica considerada muy segura, ya que no utiliza radiación ionizante, sino campos magnéticos y ondas de radio. Por este motivo, puede repetirse cuando es necesario sin un riesgo acumulativo de radiación. Sin embargo, es importante informar al equipo médico si el paciente tiene implantes metálicos, marcapasos u otros dispositivos, ya que en algunos casos puede requerirse una valoración específica previa.
El TAC también es una prueba segura y ampliamente utilizada en la práctica clínica, aunque sí emplea una dosis controlada de rayos X. Esta dosis está ajustada para obtener la máxima información diagnóstica con la mínima exposición posible. Su uso se indica siempre bajo criterio médico, valorando que los beneficios del diagnóstico superen cualquier riesgo asociado a la radiación.
La resonancia magnética (RM) suele tener una duración aproximada de entre 20 y 45 minutos, dependiendo de la zona del cuerpo a estudiar y del tipo de información que se necesite obtener. Durante este tiempo es fundamental que el paciente permanezca inmóvil para asegurar la máxima calidad de las imágenes, lo que puede alargar ligeramente la prueba en algunos casos.
El TAC, en cambio, es una técnica mucho más rápida. La adquisición de imágenes suele durar apenas unos minutos, aunque el proceso completo puede extenderse un poco más si es necesario administrar contraste o realizar preparaciones previas. Su rapidez lo convierte en una herramienta especialmente útil en situaciones donde se requiere un diagnóstico ágil.
En la mayoría de los casos, la resonancia magnética (RM) no requiere una preparación especial, aunque puede variar según la zona a estudiar. En algunos estudios abdominales o pélvicos se puede solicitar ayuno previo o indicaciones específicas. También es importante acudir sin objetos metálicos y comunicar cualquier implante o dispositivo médico al personal sanitario antes de la prueba.
El TAC generalmente tampoco requiere una preparación compleja, aunque en determinados estudios puede ser necesario el ayuno o la administración de contraste oral o intravenoso para mejorar la calidad de las imágenes. En todos los casos, el equipo médico indicará previamente las instrucciones necesarias para garantizar que la prueba se realice de forma segura y con la mayor precisión diagnóstica posible.
La resonancia magnética (RM) se utiliza cuando se necesita una valoración detallada de tejidos blandos y estructuras internas complejas. Es especialmente frecuente en el estudio del sistema nervioso central, lesiones musculares y articulares, patologías de la columna vertebral o enfermedades de órganos internos. Su alta resolución permite detectar alteraciones muy pequeñas que otras técnicas de imagen pueden no mostrar.
El TAC se emplea sobre todo en situaciones en las que se requiere rapidez diagnóstica o en el estudio de estructuras óseas, traumatismos, hemorragias internas o enfermedades torácicas y abdominales. También es una herramienta clave en el ámbito oncológico y en urgencias, ya que permite obtener información precisa en muy poco tiempo, facilitando una actuación médica inmediata.
La principal diferencia entre la resonancia magnética (RM) y el TAC radica en la tecnología que utilizan y en el tipo de información que aportan. La RM emplea campos magnéticos y ondas de radio para obtener imágenes muy detalladas de los tejidos blandos, sin utilizar radiación. Esto la convierte en la técnica de elección para el estudio del cerebro, músculos, articulaciones y otros órganos con gran precisión estructural.
El TAC, en cambio, utiliza rayos X para generar imágenes en cortes del cuerpo de forma rápida y muy eficaz. Es especialmente útil para evaluar huesos, detectar lesiones agudas, hemorragias o patologías torácicas y abdominales. En conjunto, ambas técnicas son complementarias y permiten al médico obtener una visión más completa según la patología a estudiar.
En algunos estudios de resonancia magnética (RM) puede ser necesario el uso de contraste intravenoso para mejorar la visualización de determinadas estructuras o lesiones. Este contraste ayuda a diferenciar mejor los tejidos y a detectar con mayor precisión inflamaciones, tumores o alteraciones vasculares, siempre bajo criterio médico y cuando se considera que aporta valor diagnóstico.
En el TAC también puede utilizarse contraste, tanto intravenoso como oral, dependiendo del tipo de estudio. Su objetivo es resaltar vasos sanguíneos, órganos o áreas específicas del cuerpo para obtener imágenes más detalladas. En ambos casos, el uso de contraste se indica únicamente cuando es necesario para mejorar la calidad del diagnóstico y siempre con supervisión profesional.
Los resultados de una resonancia magnética (RM) o un TAC no se entregan de forma inmediata, ya que las imágenes deben ser analizadas e interpretadas por un especialista en radiología. Este proceso permite elaborar un informe detallado que ayude al médico solicitante a realizar un diagnóstico preciso y tomar decisiones clínicas adecuadas.
El tiempo de entrega puede variar según el tipo de estudio y la complejidad del caso, aunque generalmente los resultados están disponibles en un plazo corto. En situaciones urgentes, el informe puede priorizarse para facilitar una actuación médica más rápida.
La resonancia magnética (RM) y el TAC son pruebas totalmente indoloras. En ningún caso provocan dolor durante su realización, ya que se trata de técnicas de diagnóstico por imagen no invasivas. El paciente únicamente debe permanecer tumbado mientras el equipo obtiene las imágenes necesarias.
En la RM, lo único que puede resultar algo incómodo es el ruido del equipo o la necesidad de permanecer inmóvil durante varios minutos. En el TAC, la sensación es aún más breve y sencilla, ya que la exploración es muy rápida. En ambos casos, el proceso está diseñado para ser seguro y bien tolerado por el paciente.