PET-TAC

Disponible en nuestras unidades móviles

¿QUÉ ES?

TÉCNICA DIAGNÓSTICA AVANZADA

El PET-TAC (Tomografía por Emisión de Positrones combinada con Tomografía Axial Computarizada) es una prueba de diagnóstico por imagen que une dos técnicas en una sola exploración. Por un lado, el PET muestra cómo funcionan los órganos y tejidos (su actividad metabólica), y por otro, el TAC aporta imágenes detalladas de la anatomía del cuerpo.

Se utiliza principalmente para detectar y controlar enfermedades como el cáncer, ya que permite identificar zonas con alta actividad celular, así como para estudiar problemas neurológicos o cardíacos. Durante la prueba se inyecta una pequeña cantidad de sustancia radiactiva segura, que ayuda a visualizar mejor las áreas del cuerpo que necesitan ser analizadas.

¿PARA QUIÉN es?

ESTUDIO ONCOLÓGICO

El PET-TAC está recomendado principalmente para personas con sospecha o diagnóstico de cáncer, ya que ayuda a detectar tumores, ver si se han extendido y evaluar si los tratamientos están funcionando. También se utiliza en pacientes que ya han sido tratados para comprobar si la enfermedad ha desaparecido o ha reaparecido.

Además, puede indicarse en algunos casos de enfermedades del cerebro (como demencias) o del corazón, cuando se necesita información más precisa sobre el funcionamiento de los tejidos. Siempre lo solicita un médico cuando considera que esta prueba puede aportar datos clave que otras técnicas no muestran con tanta claridad.

VENTAJAS DE ESTA PRUEBA

UN ESTUDIO AVANZADO Y PUNTERO

El PET-TAC tiene varias ventajas importantes frente a otras pruebas de imagen. La principal es que combina en una sola exploración la información funcional (cómo trabajan los órganos) y la anatómica (cómo son por dentro), lo que permite un diagnóstico mucho más preciso y completo. Esto es especialmente útil para detectar enfermedades en fases tempranas o localizar con exactitud zonas afectadas.

Otra ventaja es que ayuda a planificar mejor los tratamientos, por ejemplo en cáncer, ya que permite ver si un tumor está activo y si ha respondido a la terapia. Además, puede evitar pruebas innecesarias o cirugías, al ofrecer información muy detallada en un solo estudio. En general, es una herramienta rápida, bastante segura y muy útil para tomar decisiones médicas más acertadas.

UNIDADES MÓVILES

LA TECNOLOGÍA DEL PET-TAC, EN MOVIMIENTO

En Grupo VIVO contamos con unidades móviles de PET/TAC diseñadas para integrarse fácilmente en hospitales y centros sanitarios, ampliando su capacidad diagnóstica sin necesidad de inversiones en infraestructuras fijas. Esta tecnología combina imagen funcional y anatómica, lo que permite una detección más precisa de enfermedades, especialmente en el ámbito oncológico, facilitando tanto el diagnóstico como el seguimiento y la evaluación de tratamientos.

Nuestras unidades de PET/TAC están preparadas para ofrecer un servicio ágil, seguro y de alta calidad, adaptándose a las necesidades específicas de cada centro. Gracias a su movilidad y a la integración con los sistemas clínicos existentes, permiten optimizar los recursos, reducir tiempos de espera y acercar una tecnología clave allí donde se necesita, manteniendo siempre los estándares de un entorno hospitalario.

Aseguradoras colaboradoras

Más información

El PET-TAC es una prueba de diagnóstico por imagen que combina la tomografía por emisión de positrones (PET) y la tomografía axial computarizada (TAC) para obtener información completa del cuerpo. Gracias a esta combinación, permite observar tanto la estructura de los órganos como su funcionamiento, lo que facilita detectar enfermedades con mayor precisión que otras técnicas por separado.

Se utiliza principalmente para diagnosticar y hacer seguimiento de enfermedades como el cáncer, así como para evaluar trastornos neurológicos y cardíacos. El PET-TAC ayuda a identificar zonas con actividad anormal en el organismo, lo que permite a los médicos tomar decisiones más informadas sobre el tratamiento y su evolución.

El PET-TAC está recomendado para pacientes en los que se necesita un diagnóstico preciso sobre la actividad de una enfermedad, especialmente en casos de cáncer. Se utiliza tanto para detectar tumores como para evaluar su extensión, comprobar la eficacia de los tratamientos y detectar posibles recaídas, siendo clave en la toma de decisiones médicas.

También puede indicarse en personas con enfermedades neurológicas o cardíacas cuando otras pruebas no son concluyentes. En todos los casos, es el médico especialista quien valora su necesidad, ya que el PET-TAC se reserva para situaciones en las que aporta información relevante que otras técnicas no pueden ofrecer con la misma exactitud.

El PET-TAC ofrece una de sus principales ventajas en la combinación de información funcional y anatómica en una sola prueba, lo que permite detectar alteraciones en el organismo con gran precisión. Esto lo convierte en una herramienta muy útil para identificar enfermedades en fases tempranas, especialmente en oncología.

Otra ventaja importante es que ayuda a planificar y controlar tratamientos de forma más eficaz, ya que permite ver la actividad real de los tejidos y no solo su forma. Además, puede reducir la necesidad de pruebas adicionales, agilizando el diagnóstico y facilitando decisiones médicas más rápidas y seguras.

El PET-TAC se realiza en un centro hospitalario y comienza con la administración de un marcador radiactivo, normalmente una forma de glucosa, que se inyecta en una vena. Esta sustancia se distribuye por el organismo y se acumula en las zonas con mayor actividad metabólica, lo que permite identificar posibles alteraciones en los tejidos.

Tras un tiempo de espera para que el marcador se distribuya correctamente, el paciente se tumba en una camilla que se introduce en el escáner. El equipo combina las imágenes del PET y del TAC para obtener una visión completa del cuerpo, tanto funcional como anatómica. La prueba es indolora, suele durar entre 20 y 40 minutos y, en la mayoría de los casos, no requiere preparación compleja más allá de seguir las indicaciones médicas.

El PET-TAC es una prueba segura y ampliamente utilizada, ya que la cantidad de radiación que se emplea es baja y está controlada. En la mayoría de los casos no produce efectos secundarios importantes, aunque algunas personas pueden notar una ligera molestia en el lugar de la inyección del marcador radiactivo.

Los riesgos son mínimos, pero puede no estar indicado en mujeres embarazadas o en ciertos pacientes específicos, dependiendo de la valoración médica. En general, los beneficios diagnósticos del PET-TAC superan ampliamente sus posibles riesgos cuando está correctamente indicado por un especialista.

La preparación para un PET-TAC puede variar según el tipo de estudio, pero normalmente se pide al paciente que esté en ayunas entre 4 y 6 horas antes de la prueba. También es importante evitar el ejercicio físico intenso el día anterior, ya que puede alterar la distribución del marcador radiactivo en el cuerpo.

En algunos casos, el médico puede indicar ajustar la medicación o controlar los niveles de glucosa en sangre, especialmente en pacientes con diabetes. Antes de la prueba, se recomienda acudir con ropa cómoda y sin objetos metálicos, ya que esto facilita la realización del estudio y mejora la calidad de las imágenes.

Un PET-TAC suele durar entre 1 y 2 horas en total, aunque el tiempo puede variar según el tipo de estudio y el protocolo del centro médico. Una parte importante de ese tiempo corresponde a la espera tras la inyección del marcador radiactivo, ya que es necesario que se distribuya correctamente por el organismo.

La fase de exploración dentro del escáner suele ser más corta, aproximadamente entre 20 y 40 minutos. Durante todo el proceso, el paciente permanece tumbado y debe intentar no moverse para obtener imágenes claras y precisas.

El PET-TAC es una prueba indolora. La única molestia que puede presentarse es la pequeña punción necesaria para inyectar el marcador radiactivo, similar a la de un análisis de sangre. A partir de ahí, el procedimiento no causa dolor.

Durante la exploración, el paciente permanece tumbado dentro del escáner sin sentir nada especial, aunque es importante mantenerse quieto para obtener imágenes claras. En general, es una prueba bien tolerada y no requiere anestesia ni sedación.

El PET-TAC se utiliza principalmente para detectar y evaluar diferentes tipos de cáncer, ya que permite identificar tumores, ver su extensión en el cuerpo y comprobar si hay metástasis. También es muy útil para hacer seguimiento de la respuesta a tratamientos oncológicos como la quimioterapia o la radioterapia.

Además, puede ayudar en el diagnóstico de enfermedades neurológicas como el Alzheimer y otros tipos de demencia, así como en ciertos problemas cardíacos donde es necesario valorar el funcionamiento del corazón. Su capacidad para mostrar la actividad de los tejidos lo convierte en una herramienta muy precisa en múltiples áreas de la medicina.

En Grupo VIVO ofrecemos el servicio de PET-TAC exclusivamente a través de nuestras unidades móviles, diseñadas para desplazarse e instalarse en los centros sanitarios que lo requieran. De esta forma, llevamos esta tecnología diagnóstica de alta complejidad directamente al entorno hospitalario o clínico, sin necesidad de que el paciente tenga que desplazarse a un centro fijo especializado.

Este modelo permite acercar un servicio altamente avanzado a diferentes ubicaciones de la península, manteniendo siempre los máximos estándares de calidad, seguridad y precisión diagnóstica. Gracias a nuestras unidades móviles, el PET-TAC se integra de forma ágil en la actividad del centro, optimizando recursos y mejorando el acceso de los pacientes a este tipo de estudios.

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