UNIDAD DE ENSAYOS CLÍNICOS

Más de 300 ensayos activos

VIVO cuenta con una sólida experiencia en la realización de estudios gracias a su unidad de ensayos clínicos, en la que colaboramos estrechamente con los hospitales públicos y la industria farmacéutica, realizando actividades de soporte durante el desarrollo de distintos ensayos.

Nuestra unidad comenzó su andadura en el año 2009. Está integrada por nuestros centros de Sevilla, Zaragoza y más. Desde entonces, hemos participado en más de 670 ensayos clínicos.

NUESTRA UNIDAD

TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN

Grupo VIVO tiene una amplia tayectoria en la realización de estudios científicos gracias a nuestra unidad de ensayos. En ella, nuestros profesionales colaboran estrechamente con hospitales públicos y privados, Institutos y Unidades de Investigación, así como Universidades e industria farmacéutica, realizando actividades de soporte durante el desarrollo de distintos proyectos enfocados en mejorar la salud. 

Actualmente, colaboramos con más de 80 laboratorios farmacéuticos en la realización de ensayos clínicos, así como con 7 fundaciones que apoyan la investigación biomédica y el desarrollo de nuevos tratamientos. En este momento, contamos con más de 300 ensayos clínicos activos y, desde la fundación de la unidad, hemos llevado a cabo más de 600 ensayos.

Personal en Grupo VIVO, para la realización de ensayos clínicos.

PERSONAL

Altamente cualificado con experiencia en proyectos de investigación, integrados en hospitales y clínicas reputados.

EQUIPOS

Punteros y actualizados. Nuestra flota de equipos se encuentra en constante actualización y renovación para los mejores resultados.
Circuito de citación cerrrado para los ensayos clínicos de Grupo VIVO.

CITACIÓN

Circuito de citación específico y agendas reservadas para ensayos clínicos y estudios. Máxima precisión y sensibilidad.
Tecnología puntera en los ensayos clínicos de Grupo VIVO.

NOVEDAD

En diversas aplicaciones del campo de las tecnologías de la información para el control interno de los proyectos para un servicio puntero.

ensayos en hematología

NUEVAS ESTRATEGIAS TERAPÉUTICAS

Los ensayos clínicos en hematología se centran en el desarrollo y evaluación de nuevas estrategias terapéuticas para tratar enfermedades de la sangre, como la leucemia, los linfoma, el mieloma múltiple y diversos trastornos hematológicos raros. Estas investigaciones no solo buscan descubrir fármacos innovadores, sino también optimizar tratamientos ya existentes, mejorando su eficacia y reduciendo efectos secundarios.

En este terreno, se exploran enfoques como la quimioterapia de nueva generación, la inmunoterapia, las terapias génicas y las avanzadas terapias con células CAR-T, que permiten dirigir el tratamiento de forma más precisa contra las células malignas. Además, los ensayos clínicos contribuyen a comprender mejor la biología de estas enfermedades, identificar biomarcadores predictivos de respuesta y avanzar hacia una medicina más personalizada.

ENSAYOS EN NEUROLOGÍA

ABORDANDO TRASTORNOS DEL SISTEMA NERVIOSO

Los ensayos clínicos en neurología tienen como objetivo desarrollar y evaluar nuevos tratamientos, terapias y fármacos para trastornos del sistema nervioso, como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple, la epilepsia y diversas enfermedades neuromusculares. Estas investigaciones permiten explorar nuevas vías terapéuticas y perfeccionar las existentes, adaptándolas a las necesidades específicas de cada paciente.

Además, estos estudios son fundamentales para avanzar en el diagnóstico precoz, la prevención y el seguimiento de estas patologías, incorporando herramientas innovadoras y enfoques más personalizados. Todo ello se lleva a cabo bajo estrictos estándares de seguridad y rigor científico, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes y ofrecer alternativas terapéuticas cada vez más eficaces.

ENSAYOS EN ONCOLOGÍA

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE CÁNCER

Los ensayos clínicos en oncología se centran en evaluar la eficacia y seguridad de nuevos fármacos, inmunoterapias, terapias dirigidas y combinaciones de tratamientos en distintos tipos de cáncer. Estos estudios permiten identificar qué estrategias terapéuticas funcionan mejor según el tipo de tumor y las características individuales de cada paciente, incorporando avances como la medicina personalizada y el uso de biomarcadores para guiar las decisiones clínicas.

Además, la realización de ensayos clínicos en este ámbito es clave para seguir impulsando la medicina de precisión, optimizar los esquemas terapéuticos y reducir efectos adversos. Gracias a estas investigaciones, es posible mejorar tanto la supervivencia como la calidad de vida de los pacientes, ofreciendo opciones de tratamiento más eficaces, seguras y adaptadas a cada caso.

Trabajamos con…

Más información

Los ensayos clínicos son estudios de investigación médica diseñados para evaluar la seguridad, eficacia y beneficios de nuevos tratamientos, medicamentos, dispositivos o estrategias diagnósticas en personas. Son una fase esencial en el desarrollo de la medicina, ya que permiten comprobar científicamente qué terapias funcionan mejor y en qué condiciones, siempre bajo estrictos controles éticos y de seguridad. Gracias a los ensayos clínicos, es posible avanzar en el conocimiento de enfermedades, mejorar los tratamientos existentes y ofrecer nuevas alternativas terapéuticas que contribuyen a aumentar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes.

Además, participar en un ensayo clínico puede ofrecer a los pacientes acceso a terapias innovadoras antes de su disponibilidad general, así como un seguimiento médico más exhaustivo por parte de equipos especializados. Estos estudios también ayudan a impulsar la medicina personalizada, permitiendo adaptar los tratamientos a las características individuales de cada paciente y favoreciendo una atención sanitaria más precisa, segura y eficaz.

La participación en un ensayo clínico está regulada por criterios específicos de inclusión y exclusión que dependen del tipo de estudio, la enfermedad a tratar, la edad, el historial médico y otros factores clínicos. Estos criterios garantizan la seguridad de los participantes y la validez de los resultados. Por ello, no todas las personas pueden acceder a cualquier ensayo, sino que deben cumplir unas condiciones previamente establecidas por el protocolo del estudio.

Antes de participar, todos los pacientes reciben información detallada sobre el ensayo a través del consentimiento informado, donde se explican los objetivos, procedimientos, posibles beneficios y riesgos. Además, la participación es siempre voluntaria, y el paciente puede retirarse en cualquier momento sin que esto afecte a su atención médica habitual.

Sí, los ensayos clínicos son procedimientos altamente regulados que cumplen estrictos estándares éticos y científicos. Antes de iniciar un estudio, cada ensayo debe ser aprobado por comités éticos independientes y autoridades sanitarias, que revisan cuidadosamente el diseño, los posibles riesgos y los beneficios esperados para los participantes. Además, durante todo el proceso se realiza un seguimiento continuo para garantizar la seguridad de los pacientes y detectar cualquier efecto adverso de forma precoz.

La protección del participante es siempre la máxima prioridad. Por ello, los ensayos se llevan a cabo bajo protocolos muy controlados, con equipos médicos especializados y sistemas de vigilancia constantes. Esto permite que los pacientes reciban una atención estrecha y personalizada, al tiempo que contribuyen al avance de la investigación médica de forma segura.

Existen diferentes tipos de ensayos clínicos según su objetivo y la fase de desarrollo del tratamiento. Algunos se centran en evaluar la seguridad de un nuevo fármaco en fases iniciales, mientras que otros analizan su eficacia comparándolo con tratamientos ya existentes o con placebo. También hay ensayos diseñados para estudiar nuevas combinaciones de terapias o nuevas formas de administración de medicamentos.

Además, los ensayos clínicos pueden clasificarse por área terapéutica, como hematología, neurología u oncología, o por la tecnología empleada, incluyendo inmunoterapias, terapias dirigidas o terapias génicas. Cada tipo de ensayo aporta información clave para avanzar en la investigación médica y mejorar la atención a los pacientes.

Grupo VIVO participa en el desarrollo de ensayos clínicos ofreciendo soporte especializado a hospitales, centros de investigación e industria farmacéutica en todas las fases del estudio. Nuestro equipo multidisciplinar colabora estrechamente en la gestión, seguimiento y ejecución de los proyectos, garantizando precisión, calidad y eficiencia en cada proceso. Esta colaboración permite agilizar el desarrollo de los ensayos y asegurar que se lleven a cabo bajo los más altos estándares técnicos y científicos.

Dentro de nuestra contribución, realizamos pruebas de diagnóstico por imagen que son fundamentales para la evaluación y seguimiento de los pacientes incluidos en los estudios. Estas pruebas permiten obtener información clave sobre la evolución de las patologías y la respuesta a los tratamientos, aportando datos objetivos que ayudan a los investigadores a tomar decisiones clínicas más precisas y fiables.

El diagnóstico por imagen es una herramienta fundamental en los ensayos clínicos porque permite evaluar de forma objetiva el estado de la enfermedad y la respuesta del paciente a los tratamientos en estudio. Técnicas como la resonancia magnética, la tomografía computarizada o la PET aportan información detallada sobre cambios estructurales y funcionales en el organismo, lo que resulta clave para medir la eficacia de nuevas terapias con precisión y fiabilidad.

Además, el diagnóstico por imagen facilita el seguimiento continuo de los pacientes a lo largo del ensayo, ayudando a detectar precozmente la evolución de la enfermedad o posibles efectos adversos. Gracias a esta información, los investigadores pueden tomar decisiones más informadas, mejorar la seguridad de los estudios y avanzar hacia tratamientos más personalizados y eficaces.

Participar en un ensayo clínico puede ofrecer a los pacientes acceso a tratamientos innovadores que aún no están disponibles de forma generalizada, lo que abre nuevas alternativas terapéuticas, especialmente en enfermedades complejas o con opciones limitadas. Además, los participantes reciben un seguimiento médico más estrecho y especializado durante todo el estudio, lo que contribuye a un mayor control de su estado de salud.

Asimismo, los ensayos clínicos ayudan a mejorar el conocimiento de las enfermedades y a desarrollar terapias más eficaces y seguras para futuros pacientes. De esta forma, la participación no solo puede suponer un beneficio individual, sino también una contribución importante al avance de la medicina y al progreso de nuevos tratamientos.

Todos los ensayos clínicos se realizan bajo estrictos principios éticos y normativas internacionales que protegen los derechos, la seguridad y el bienestar de los participantes. Antes de su inicio, cada estudio debe ser evaluado y aprobado por comités de ética independientes y autoridades sanitarias, que revisan su diseño, los posibles riesgos y la relación beneficio-riesgo para los pacientes.

Además, los participantes reciben información completa y comprensible a través del consentimiento informado, donde se detallan los objetivos del estudio, los procedimientos y las posibles alternativas. La participación es siempre voluntaria, y el paciente puede retirarse en cualquier momento sin que ello afecte a su atención médica habitual, garantizando así una total protección de sus derechos.

Durante un ensayo clínico, los pacientes son monitorizados de forma continua y rigurosa por equipos médicos especializados para garantizar su seguridad y evaluar la evolución del tratamiento. Este seguimiento incluye visitas periódicas, análisis clínicos, pruebas diagnósticas y revisiones específicas según el protocolo del estudio, lo que permite recopilar información precisa sobre la respuesta al tratamiento.

Además, se registran y analizan posibles efectos adversos de manera inmediata, con el objetivo de actuar con rapidez si fuera necesario. Esta monitorización constante no solo protege al paciente, sino que también asegura la calidad y fiabilidad de los datos obtenidos, fundamentales para el avance de la investigación médica.

Los ensayos clínicos se desarrollan en distintas fases que permiten estudiar de forma progresiva la seguridad y eficacia de un nuevo tratamiento antes de su uso generalizado en la práctica clínica. Este proceso escalonado garantiza que los medicamentos y terapias hayan sido evaluados con rigor científico y en condiciones controladas, minimizando riesgos para los pacientes. Cada fase responde a objetivos concretos dentro del desarrollo clínico.

La fase I es la primera en realizarse en humanos y se centra principalmente en evaluar la seguridad del tratamiento, su tolerancia y la dosis adecuada. Suele incluir a un número reducido de participantes y permite identificar posibles efectos adversos iniciales, así como comprender cómo se comporta el fármaco en el organismo. Es una etapa clave para establecer las bases del desarrollo posterior.

En la fase II se amplía el número de pacientes y el objetivo principal pasa a ser la evaluación preliminar de la eficacia del tratamiento en la enfermedad específica. Al mismo tiempo, se continúa analizando su seguridad y se ajustan aspectos como la dosis o la pauta de administración. Esta fase ayuda a determinar si el tratamiento tiene potencial real para avanzar a estudios más amplios.

La fase III implica estudios a gran escala, en los que el nuevo tratamiento se compara con los tratamientos estándar existentes o con placebo. En esta etapa se busca confirmar su eficacia, monitorizar reacciones adversas en una población más amplia y diversa, y recopilar la evidencia necesaria para su aprobación por parte de las autoridades sanitarias. Es una de las fases más determinantes del proceso.

Finalmente, la fase IV se lleva a cabo una vez el tratamiento ha sido aprobado y comercializado. Su objetivo es seguir evaluando su seguridad y eficacia en condiciones de uso real, detectando posibles efectos a largo plazo y optimizando su aplicación en la práctica clínica. Esta fase permite seguir generando conocimiento incluso después de la incorporación del tratamiento al sistema sanitario.

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